La Coordinación de Convivencia entre muchos otros aspectos, establece canales y mecanismos de comunicación y dirige la planeación y programación de la administración de los alumnos y profesores de acuerdo con los objetivos y criterios curriculares.

Desde el ejercicio del Coordinador de Convivencia, se debe prestar especial cuidado a los conceptos y acciones para resolver con oportunidad y justicia los conflictos individuales o colectivos que se presenten entre miembros de la comunidad, como también normas de conducta que deben observar alumnos y profesores para garantizar el mutuo respeto.

Con el fin de garantizar a los niños, niñas y adolescentes, el pleno respeto a su dignidad, vida, integridad física y moral dentro de la convivencia escolar, se incorporan al Manual de Convivencia, las obligaciones éticas definidas en el Código de Infancia y Adolescencia:

Formar a los niños, niñas y adolescentes en el respeto por los valores fundamentales de la dignidad humana, los Derechos Humanos, la aceptación, la tolerancia hacia las diferencias entre personas. Para ello deberán inculcar un trato respetuoso y considerado hacia los demás, especialmente hacia quienes presentan discapacidades, especial vulnerabilidad o capacidades sobresalientes.

Proteger eficazmente a los niños, niñas y adolescentes contra toda forma de maltrato, agresión física o psicológica, humillación, discriminación o burla de parte de los demás compañeros y de los profesores.

Establecer en sus reglamentos los mecanismos adecuados de carácter disuasivo, correctivo y reeducativo para impedir la agresión física o psicológica, los comportamientos de burla, desprecio y discriminación hacia niños y adolescentes con dificultades en el aprendizaje, en el lenguaje o hacia niños y adolescentes con capacidades sobresalientes o especiales.